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13 de febrero de 2012

La Reunion


SEXTA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO


  REMETIMIENTO Y EQUILIBRIO


Los objetivos de la reunión son:


  • Desarrollar y mejorar el equilibrio del caballo, que se ha visto más o menos desplazado por el peso del jinete.
  • Desarrollar y mejorar la capacidad del caballo para bajar la grupa y remeter los posteriores en    provecho de la ligereza y movilidad del tercio anterior.
  • Mejorar la soltura y prestancia del caballo haciendo así más agradable su monta.
  • La reunión se desarrolla sobre todo mediante el uso de medias paradas y trabajando movimientos laterales: espalda adentro, travers, renvers y apoyos.


La reunión se consigue y se mejora gracias al remetimiento de los posteriores que, con articulaciones ágiles y flexibles, avanzan bajo la masa del caballo por el uso del asiento y de las piernas y una mano que retiene. 
No obstante, los posteriores no deben remeterse tanto bajo la masa que acorten demasiado la base portante del caballo, pues esto impediría el movimiento. 
En este caso la línea superior se alarga y se eleva en relación a la inferior, la estabilidad se vería 
comprometida y el caballo tendría dificultad en encontrar un equilibrio armónico y correcto.


De otro lado, el caballo con una base demasiado larga, que no quiere o puede remeter 
los posteriores bajo la masa, nunca llegará a lograr un grado de reunión aceptable, caracterizado por “la soltura y prestancia” y por una impulsión vivaz que proviene de la actividad del tercio posterior.


La posición de la cabeza y el cuello de un caballo en los aires reunidos dependen, naturalmente, del nivel de entrenamiento y, en cierta medida, también de su conformación. Se caracteriza por un cuello que se eleva armonioso desde la cruz hasta la nuca, punto culminante, con la nariz ligeramente por delante de la vertical. Cuando el jinete aplica las ayudas para obtener un efecto momentáneo y transitorio de reunión, la cabeza puede estar más o menos en la vertical. 
El arco del cuello está directamente relacionado con el grado de reunión.


REUNIÓN CORRECTA


Cuanto más se flexionen los posteriores más se desplazará el centro de gravedad del caballo hacia atrás. A resultas de lo cual se incrementa la ligereza del tercio anterior. 
Mediante el sistemático desarrollo de la reunión, mejorará la calidad de los aires naturales. 
Mediante el aumento del remetimiento de los posteriores y la ligereza de las espaldas los aires parecerán más ligeros y libres. Mediante el desarrollo de la impulsión, mostrarán más cadencia.

Sólo mediante el verdadero desarrollo de la reunión es como se puede llegar a realizar correctamente alargamientos espectaculares.

Un caballo reunido da la impresión de moverse cuesta arriba.

Los trancos y zancadas se acortan pero la actividad/impulsión se mantiene haciendo que los movimientos parezcan más cadenciados.

“De la reunión llevas la energía a los alargamientos; de los alargamientos  llevas la impulsión a la reunión”


El grado de reunión requerido para las reprises de cada nivel es aquel que permite al 
caballo realizar los movimientos de forma fácil y fluida. Por ello, la falta de reunión resulta en una pérdida de sumisión porque el caballo no es capaz de realizae los movimientos con facilidad y fluidez.



El objetivo último de la Escala de Entrenamiento


El estar “descontraido” dejando que las ayudas fluyan significa que el caballo está preparado para aceptar las ayudas del jinete de forma obediente y sin tensión; Debe responder a las ayudas sin reticencias, avanzando los posteriores y generando una fuerza motriz activa. 
Al mismo tiempo debe permitir que las ayudas de las riendas “fluyan” desde la boca, pasando por la nuca, cuello y dorso hasta los posteriores, sin que se vean bloqueadas por tensión en ningún punto.
El caballo está descontraido cuando está flexible a lo largo de todos los ejercicios, responde a las ayudas del jinete, acepta las medias paradas y las transiciones sin dudar o resistirse y reacciona a la más ligera de las ayudas del jinete.
  • La descontracción permite mantener el ritmo de forma consistente en los tres aires y en todas las transiciones.
  • Sólo si el caballo se mueve de forma flexible puede la energía de los posteriores pasar a través de su cuerpo. Sin flexibilidad las ayudas de retención no pueden actuar, a través de la boca, nuca, cuello y dorso sobre los posteriores. 
  • Cualquier tipo de problemas de contacto, que cause descompensación o rigidez en la conexión entre la mano del jinete y la boca del caballo, interferirá con la capacidad del caballo para permitir que las ayudas fluyan a través de su cuerpo.
  • Hasta que no se logre la total rectitud del caballo éste no podrá aceptar las medias paradas de igual forma a ambas manos ni podrá buscar la embocadura de forma tan positiva en respuesta a las ayudas del jinete, sin permitir que sus posteriores se desplacen a los lados. La rectitud es, por su parte, absolutamente esencial para la reunión y, en consecuencia, también para la postura correcta de la cabeza y del cuello.
  • Si el caballo responde adecuadamente a los ejercicios reunidos avanzando igualmente con ambos posteriores en dirección al centro de gravedad, cargando más peso sobre su tercio posterior, indicará que se ha logrado un alto grado de descontracción (Durchlässigkeit)

Todos los puntos de la escala de entrenamiento son parte de las notas de conjunto de las reprises habituales. Por ello, los jueces siempre deberán comprobar los elementos de la escala de entrenamiento antes de otorgar las notas de conjunto.  

La Rectitud



QUINTA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO


   IDÉNTICA INCURVACIÓN A AMBAS MANOS

El desarrollo de la impulsión y de la rectitud son esenciales para preparar el caballo para la reunión y para hacerle más flexible y fluido.
Enderezar al caballo es una labor interminable dado que todo caballo tiene algún grado de torsión natural.

El caballo está recto cuando sus anteriores están alineados con los posteriores, es decir, cuando el eje longitudinal está alineado con el trazado, recto o curvo, por el que se desplace. 

Enderezar un caballo también significa que el caballo debe poder ser incurvado y flexionado a ambas manos indistintamente.

Las razones principales para enderezar un caballo son:


  • Para contribuir a que permanezca sano mediante la distribución equitativa del peso a ambos lados.
  • Para preparar el caballo para la reunión. Sólo un caballo que esté recto podrá empujar y reunirse de forma efectiva, usando ambos posteriores igualmente y manteniendo un contacto equilibrado en ambas riendas. Sólo un caballo que esté recto estará igual de flexible y descontraido a ambas manos.
  • Si el caballo está recto, los posteriores empujan hacia el centro de gravedad.

2 de febrero de 2012

La Impulsión


CUARTA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO


  AUGMENTO DE ENERGIA DESDE EL TERCIO POSTERIOR

La impulsión es la transmisión controlada de energía propulsora originada por el tercio posterior produciendo un movimiento atlético del caballo entregado. Su última expresión sólo se aprecia en el dorso suave y móvil del caballo, guiado por la mano del jinete mediante un suave contacto.


La impulsión no debe confundirse con “acción”, que se refiere a la habilidad inherente del caballo de dar trancos de trote expresivos y cubriendo terreno. Si el caballo trabaja con impulsión el momento de suspensión será más pronunciado. No obstante, no debe ser exagerado porque esto se asocia con los trancos incorrectos que resultan de la tensión, un dorso rígido y resistencia.


El criterio fundamental de la impulsión es el tiempo que el caballo permanece en el aire más que el que está en tierra. Por ello, la impulsión sólo es visible en aquellos aires en los que hay un periodo de suspensión. En consecuencia, sólo se da en el trote, el piafé y el passage. No puede haber impulsión en el paso porque no hay momento de suspensión; es por ello por lo que en el paso hablamos de actividad.


La impulsión es el deseo de avanzar resultante de la energía y el poder tractor que se produce en el tercio posterior y llega a las riendas vía un dorso flexible y móvil. La impulsión permite al caballo moverse de forma poderosa y atlética, mostrando movimientos elásticos y expresivos.


La impulsión es de buena calidad si los corvejones se adelantan y suben enérgicamente justo después de que los cascos se eleven del suelo, y no cuando sólo se elevan o se quedan atrás. El movimiento es absorbido por los músculos dorsales, que permiten que el jinete se siente de forma suave y acompañe el movimiento.
La impulsión es una cuestión de entrenamiento. El jinete usa el aire natural del caballo y le añade soltura, empuje y flexibilidad.
Si el caballo es empujado tanto que precipita sus trancos, el momento de suspensión se acorta porque los cascos vuelven antes a tierra. En este caso, también si se mantiene la regularidad, el tempo es demasiado rápido afectando a la impulsión. La velocidad en sí misma no tiene mucho que ver con la impulsión; la velocidad normalmente causa el aplanamiento de los aires (falta de elevación).
El deseo de  avanzar, con unos posteriores que empujan activamente, pasando claramente la huella en los alargamientos, es fundamental. El caballo cubre más terreno en el trote medio, el trote largo y en el galope, con los posteriores pasando a través y hacia delante en el momento de la suspensión. 


El desarrollo y mejora de la impulsión es imprescindible. Es importante para el desarrollo de la fuerza motora y tractora del tercio posterior. Es también un requisito previo para lograr la rectitud y la reunión.




Como lograr esa impulsión?

Articulo de: Mercedes Gonzáles Cort 
Profesora de equitación diplomada de Honor por la Escuela de Equitación de Viena
Primer jinete en la REAAE




Lo primero que se necesita es un caballo que tenga ganas de moverse y lo segundo que tenga capacidad y condiciones físicas para hacerlo. La complejidad surge cuando se quiere conseguir encauzar esa impulsión sin menguarla, sino al contrario, hacer el mayor uso de ella.La finalidad es llevar al caballo a desarrollar todo su potencial atlético con una obediencia completa, consiguiendo alcanzar la armonía absoluta entre jinete y caballo. Esto sólo puede lograrse cuando el caballo es entrenado para reunirse y empujar permitiéndole desarrollar sus habilidades con facilidad a petición de su jinete.


Una vez alcanzado ese grado, el caballo tendrá capacidad suficiente para mantener esfuerzos prolongados, ya que habrá aprendido mediante unos ejercicios y una gimnasia adecuada a utilizar sus fuerzas en procurar la creación del movimiento.

Para alcanzarla impulsión es preciso saber servirse de la voluntad del caballo para ir hacia delante, del empleo de los posteriores y de la capacidad de reunión. La impulsión no puede tomarse como un concepto individual, es parte de un todo y consecuencia de la actitud general del caballo.


A pesar de ello, junto con la espalda adentro es el mejor remedio para sanar cualquiera de los males de la equitación. El 99% de los problemas del entrenamiento de cualquier disciplina ecuestre se solucionan impulsando al caballo.


La elección de un buen caballo facilitará la labor del jinete en el proceso de entrenamiento. Algunos caballos son por naturaleza más atléticos que otros. Su morfología les favorece y les da un mejor potencial para desarrollar sus facultades.


El temperamento también juega un papel importante. Es más fácil impulsar un caballo con carácter equilibrado que uno excitable o flemático.


Cualquier caballo obediente que tenga cadencia, relajación, soltura de aires, que acepte el contacto correctamente y que tenga equilibrio y rectitud, es un caballo útil y un placer para su jinete y podrá llegar a un nivel medio de adiestramiento.Esto es una base importante pero para llegar a los niveles superiores, principalmente de Adiestramiento Clásico y Alta Escuela, se necesita que el caballo sea capaz de almacenar energía mediante la reunión, para liberarla a requerimiento del jinete.


La impulsión se empieza a regular en las vueltas o círculos pequeños en los que se puede intervenir para regularla sin tener que tirar directamente sobre la rienda interna.

El jinete tiene que velar por mantener y mejorar la elasticidad y flexibilidad del caballo para no interferir negativamente en la impulsión de su caballo.


Cada vez que el caballo emplea un solo músculo para eludir una acción o para luchar contra un jinete que no tiene asiento o que no emplea las ayudas adecuadamente, estará sustrayendo esa energía de la impulsión con la consiguiente pérdida de elasticidad y fluidez.


La obediencia y el progreso del entrenamiento se perderán si el caballo está más pendiente de buscar una defensa o una postura en la que poder moverse sin padecer la acción negativa de su jinete.

Las transiciones son el mejor medio para crear impulsión. Hasta que no se han dominado las más sencillas, paso-trote, trote-paso, trote-galope y galope-trote, en equilibrio y ligereza, no se deben pasar a las más difíciles paso-galope, galope-paso, alto-trote- trote-alto, alto-galope, galope-alto.


La práctica de estas transiciones conduce al desarrollo de la reunión, la flexibilidad longitudinal del caballo y su equilibrio.




Faltas comunes


El sistema de impulsión falla cuando el caballo es perezoso y no tiene ninguna voluntad para moverse o al contrario, cuando es un apresurado impulsivo que necesita ser retenido constantemente.


El primer caso puede ser por el carácter del caballo o por haber sido trabajado en exceso con asiduidad, lo que le obliga a reservar su energía para no llegar al agotamiento, como a veces ocurre con caballos que trabajan muchas horas en los picaderos o en el manejo de ganado.


Cuando el caballo no tiene deseo de crear energía para moverse, difícilmente podrá estar impulsado. Cuando la falta de impulsión es producto de un exceso de rapidez en las etapas de la enseñanza, es posible recuperar el caballo volviendo a las etapas previas para ir construyendo el deseo de impulsarse a medida que se le enseñan de nuevo los ejercicios para que los ejecute con impulsión.


Tanto por exceso como por defecto en el empleo de la energía, estos caballos cuya impulsión no ha sido adecuadamente encauzada, suelen presentar problemas de regularidad y uniformidad de ritmo y trancos.


La impulsión no se consigue simplemente apretando al caballo para que ponga más energía en el movimiento, porque comprimiendo al caballo se genera fuerza, pero también rigidez y falta de elasticidad.


La falta de impulsión es una descompensación entre energía que el caballo emplea para moverse y la acción que genera.

El exceso de impulsión no existe. La energía desproporcionada para la acción hacia delante provoca desorden y pérdida de la armonía del movimiento y muestra un escaso encauzamiento de la impulsión generalmente porque el caballo no está preparado para ello.


No hay que dejarse impresionar por una vistosa colocación de cabeza y cuello si no va acompañada del correcto empleo del dorso y los posteriores. Recoger el caballo prematuramente le inducirá a hundir el lomo y a no introducir los posteriores bajo la masa.


Es preferible un porte de cabeza y cuello más bajo y alargado para permitir el correcto empleo del dorso y el tercio posterior.


Llevar el caballo en impulsión es el máximo de lo que es capaz un caballo sin forzarlo.




Correcciones


•El círculo es la figura más importante para la enseñanza del caballo joven


•Pasar del círculo a la línea recta y de la línea recta al círculo con el mismo ritmo, enseña al caballo a equilibrarse en los cambios de dirección


•Hacer muchas transiciones del paso al trote lento sin perder la ligereza y generando la acción desde el tercio posterior


•Los cambios de dirección y de aire deben ser progresivos para que el caballo aprenda a sostener su equilibrio


•Toda acción que no vaya en provecho de la generación del movimiento es una pérdida de impulsión


•Empujar no es ir más rápido


•La impulsión no es acelerar el aire ni correr más


•El jinete no debe crear más impulsión de la que es capaz de controlar


•Un caballo que tira es un caballo que no empuja y no lleva impulsión


•Una falta de dirección es una falta de impulsión. Un caballo atravesado o que no se encarrila por donde quiere su jinete es porque no está empujado


•Sin impulsión, ningún ejercicio es brillante


•No confundir la impulsión con excitación


•La rienda interna reprime la impulsión


•Emplear los círculos para regular la impulsión


•Practicar las transiciones para desarrollar la impulsión


•El jinete que se mueve más que el caballo, le impide tener impulsión

El Contacto

TERCERA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO

   
    ACEPTACION DE LA EMBOCADURA Y DE LAS AYUDAS / PRESTANCIA


El contacto es la suave y constante conexión entre la mano del jinete y la boca del caballo. 
A consecuencia de las ayudas del jinete el caballo avanza rítmicamente “buscando” el contacto con la mano del jinete, o lo que es lo mismo, debe “entrar en el contacto”.“El caballo busca el contacto y el jinete proporciona el contacto”Guía FEI de Doma Clásica (p.9)
Un contacto correcto y permanente permite al caballo equilibrarse bajo el jinete con un buen ritmo a todos los aires. La nuca siempre debe ser el punto más elevado del cuello, excepto cuando el caballo es montado hacia delante/hacia abajo con riendas largas.
El contacto debe resultar de la energía que nace de la actividad de los posteriores irradiándose a lo largo de un dorso móvil hasta llegar a la embocadura. Es totalmente erróneo tratar de lograr el contacto tirando de las manos. Esta manera de montar siempre interrumpirá el flujo de energía que emana desde atrás. 
El caballo debe entrar confiadamente en el contacto como respuesta a las ayudas del jinete.


Indicadores de un buen contacto son:


  • El caballo busca la embocadura mediante una nuca recta y flexible.
  • El caballo acepta un contacto elástico con la boca tranquila, tascando suavemente la embocadura. La lengua no es visible.
  • La nuca es el punto más elevado.
  • La línea de la nariz está delante de la vertical, salvo en los ejercicios muy reunidos en los que estará plenamente en la vertical.
  • En aires medios y largos debe ser visible la elongación del cuerpo.


Los jueces siempre deberán diferenciar entre:


1. Nariz detrás de la vertical: por el uso demasiado pesado de las manos. Esto puede ser 
debido a un error puntual a la hora de aplicar las ayudas o bien un síntoma de un 
entrenamiento incorrecto, extendido en el tiempo.


2. Detrás de la embocadura, pérdida de contacto: el caballo no acepta la embocadura. A 
menudo esto se asocia a la flexión de las vértebras a nivel más bajo del cuello en lugar 
de producirse (la flexión) a nivel de la nuca. 


3. Arqueamiento del cuello (encapotamiento). El jinete intenta establecer contacto 
tirando de sus manos hacia atrás. El punto más elevado deja de ser la nuca para pasar a 
ser un punto inferior del cuello, normalmente situado entre las vértebras segunda y 
tercera.


4. Apoyarse en la embocadura (colgarse): Dado que el caballo no está trabajando lo 
suficiente desde atrás, busca el apoyo de las manos del jinete, usándolas como “quinta 
pata”


5. Contra la mano, por encima de la embocadura: La nariz del caballo se encuentra muy 
por delante de la vertical. El caballo no flexiona la nuca y usa los músculos de la parte 
inferior delantera del cuello para resistirse a la mano, al mismo tiempo que tensa e 
invierte el dorso.


Cuando se juzga si un caballo acepta el contacto o “está en la mano”, no basta con mirarla cabeza y el cuello. Los jueces deben fijarse en todo el cuerpo del caballo, su posición, su postura y, muy particularmente, la forma en que se mueve.

La Flexibilidad



SEGUNDA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO


  ELASTICIDAD Y AUSENCIA DE ANSIEDAD


La flexibilidad, junto con el ritmo, es un objetivo esencial de la fase preliminar de entrenamiento. Incluso manteniendo el ritmo, el movimiento no puede considerarse correcto a no ser que el caballo esté trabajando a través del dorso y sus músculos estén libres de toda tensión.
La flexibilidad es el tema recurrente a lo largo de todo el entrenamiento. No debe dejarse nunca de lado sino más bien al contrario, debe ser comprobada y reforzada regularmente.


Únicamente si el caballo se encuentra libre, física y mentalmente, de toda tensión o contracción, podrá trabajar con flexibilidad y sacar el máximo rendimiento de si mismo.
Las articulaciones del caballo deben flexionarse y extenderse de forma uniforme  en ambos lados del cuerpo y con cada tranco o zancada. El caballo debe dar la impresión de estar totalmente entregado, en cuerpo y mente, al trabajo.


La falta de flexibilidad puede manifestarse de muchas maneras, 
Ej.: rigidez del dorso, cola severamente agitada, fallos de ritmo, falta de actividad de los posteriores, falta de rectitud, una boca tensa y seca.


Indicadores de flexibilidad son:


  • Una expresión alegre y vivaz – ausencia de ansiedad
  • La elasticidad de los trancos – la habilidad de estirar y contraer la musculatura suave y fluidamente.
  • Una boca tranquila que tasca la embocadura suavemente y un contacto elástico. 
  • Un dorso móvil; con la cola relajada.
  • Respiración suave y rítmica, que demuestra que el caballo está relajado, física y mentalmente.


La mejor confirmación y prueba de flexibilidad es visible en el momento en que se le dan las riendas: el caballo alarga la línea superior, estirando el cuello hacia abajo y hacia la embocadura sin perder nunca ni el ritmo ni el equilibrio.

El Ritmo


 PRIMERA FASE DE LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO
   
    LA REGULARIDAD Y EL TEMPO

El primer peldaño en la escala de entrenamiento que debe establecerse es el ritmo. 

El ritmo es la regularidad de los tiempos en todos los aires. 
La regularidad es la secuencia correcta de trancos, y, el tempo es la velocidad del ritmo.
Los pasos y trancos en cada variación de un aire deben cubrir distancias iguales y también deben tener la misma duración permaneciendo en un tempo consistente.

El ritmo también debe mantenerse a lo largo de las transiciones dentro de un aire, en todas las curvas, también en las esquinas, y en las líneas rectas. Ningún ejercicio puede considerarse bueno si el caballo pierde el ritmo. 
La pérdida de ritmo es a menudo síntoma de un entrenamiento incorrecto.

Escala de Entrenamiento


La escala de entrenamiento es la guía más importante para entrenadores, jinetes y jueces.
Es válida para el entrenamiento de caballos jóvenes y caballos más avanzados incluidos los de Gran Premio. Aplicar estos principios clásicos permite alcanzar los principios generales y llegar a la meta de la  Doma Clásica. 
Por añadidura, la escala deentrenamiento es la medida de la calidad de una actuación y el baremo que usan los jueces durante un concurso.


La escala de entrenamiento se divide en tres partes:
  • Desarrollo de la comprensión y  confianza, concentrándose en el ritmo, la flexibilidad y el contacto.
  • Desarrollo del poder motriz, centrándose en la flexibilidad, el contacto y aceptación de la embocadura, la impulsión y el equilibrio.
  •  Desarrollo del poder de tracción, centrándose en la impulsión, la rectitud y la reunión.


El resultado es un caballo totalmente atento y permeable.
La escala de entrenamiento es un programa sistemático de educación física del caballo,un programa gimnástico para desarrollar las aptitudes naturales, físicas y mentales delcaballo. Aplicando estos principios, el jinete recibe a cambio un caballo obediente,flexible, cómodo y con una buena base de entrenamiento.


Para un caballo de  Doma Clásica, las cualidades detalladas en este programa sonesenciales. Este sistemático entrenamiento básico garantiza que el caballo esté en todomomento suficientemente flexible y “permeable”. Ha sido desarrollado a lo largo de lossiglos como un método para entrenar armónicamente a los caballos al tiempo que se les mantiene sanos.


Ninguno de los seis estadios de la escala de entrenamiento puede ser aplicado de formaaislada. Se han de aplicar de forma conjunta. El objetivo general del entrenamiento eslograr un caballo “permeable” (Durchlässigkeit = la acción del movimiento pasando através del caballo; de atrás hacia adelante)  que esté dispuesto a obedecer
inmediatamente a las ayudas del jinete sin oponer la más mínima resistencia en ninguno de los ejercicios, movimientos y transiciones.


Esto es aplicable a todos los caballos, independientemente del uso que se les de, no sólo
para los de Doma Clásica.